Hoy llueve, el cielo está cubierto, hay truenos, lluvia y mucha niebla sobre el suelo y en el alto de las montañas. La hierba y el suelo mojado desprenden ese olor característico de Benitandús en finales de Agosto, es un aroma inconfundible, me transporta a momentos de mi niñez en que con mal tiempo y siendo niños no aceptábamos un “hay que quedarse en casa”, bien a coger caracoles, o simplemente y esto era lo más bonito, cuando la tormenta nos pillaba fuera  y nos refugiábamos en alguna cueva o simplemente dejábamos caer la lluvia.

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