La primavera tiene algo especial. Es, sin lugar a dudas, la luz al final del túnel. Y es que después de 88 días y 23 horas de mal tiempo en forma de lluvia, frío, cielos grises, nieve y viento, la llegada de la segunda estación del año se agradece. Aunque puede parecer una tontería, nada más lejos de la realidad: las horas de luz empiezan a ganarle la partida a las de noche, el azul comienza a imponerse en el firmamento, la lluvia inicia una tregua temporal -aunque ya se sabe que «en abril, aguas mil»- y las flores comienza a inundar paisajes, parques y calles. Y así, con todos estos cambios tocando ya insistentemente a la puerta, llega la gran duda: ¿por qué la primavera es una de las estaciones favoritas de casi todo el mundo ?

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